ÉXODO EN SEIS COLORES
La muerte comienza su tronar
de mariposas violetas
y empieza a caminar
todas las almas inquietas.
Las almas quietas hacen vibrar
su laxitud de terciopelo morado.
Abren su balcón y se van a sentar.
en espera de lo esperado.
Y ven a las inquietas pasar
en su rebelde peregrinaje…
Se pierden más allá del mar.
De un mar de rojo oleaje.
Sus grises hombros levantan
en un adiós imponente.
Polvos son, que atragantan,
las gargantas de la gente.
Nada hay que los espante
porque nada espanta ya a los muertos.
Cuando entre el azul viento levante
hallará sólo callejones desiertos.
El padre Tiempo pasará
montado en verdes caracolas.
El surco de labranza se convertirá
en un cementerio de almas solas.
Pero más allá del mar
se escucharán cantares y cañones
de gente que se tuvo que marchar
pero que conservan vivos, sus corazones.

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